Parte II Trauma. Abordaje de tratamiento corporal

Por error, se ha publicado hace unas horas esta entrada sin terminar, motivo que me lleva a volver a publicarla con el contenido completo y revisado. Siento las molestias, ocasionadas. 

Esta, es la continuación de la primera entrada del trauma. En la primera parte, se expuso el concepto de evento traumático, estrés postraumático, la respuesta del sistema nervioso ante una determinada situación según la Teoría Polivagal de Porges. Para profundizar, puedes acceder a la Parte I. Trauma. Respuesta del Sistema Nervioso. 

El siguiente enlace es un vídeo-resumen de la Teoria Polivagal de Porges.

 

 

 

 

 

 

¿Cómo se puede ayudar a alguien cuando está viviendo un evento abrumador? (por ejemplo: accidente de tráfico en el que una persona resulta atropellada)? ¿Cómo poder ayudar a esa persona atropellada?.

Será el contacto físico más inmediato junto con las palabras más sencillas pronunciadas en el momento oportuno, lo que ayude a la gente a salir del shock y el terror para que pudieran conservar su sentido de sí mismos, iniciando así el proceso de lidiar con sus terribles pérdidas. Las palabras tienen que tener un contexto físico ( lenguaje corporal, presencia y el tono del lenguaje) para que sean sanadoras y saludables.

La persona, que está viviendo el evento abrumador, no puede salir por sí mismo, sin embargo si podrá hacerlo mediante un acompañamiento oportuno y su propia autorregulación. 

¿ Pero, qué herramientas propias, pueden ayudar a una persona que está viviendo un evento abrumador a autorregularse, sin llegar a ser traumático?

  • CONCIENCIA.Si no somos conscientes del propósito vital de las extrañas y fuertes sensaciones del cuerpo, nos podemos asustar y lucharemos contra ellas. ¿Cuáles pueden ser estas sensaciones? escalofríos, entumecimiento,temblores primitivos, movimientos espontáneos del cuerpo y agitación. Una respuesta muy frecuente del cuerpo, son los temblores corporales, su función es ser catalizadores en la transformación auténtica, la sanación profunda y el temor. Estos giros y ondulaciones son formas en las que nuestro sistema nervioso ” se sacude” la última experiencia excitadora y nos “fundamenta” en la preparación con el próximo peligro, el deseo y la vida. Es parte esencial del proceso innato que restablece el sistema nervioso y ayuda a restaurar la psique a la plenitud.
  • ENCARNACIÓN. Toda la experiencia humana está encarnada, es decir ” en el cuerpo”. Nuestros pensamientos son guiados por nuestras sensaciones y emociones. Las señales físicas nos permiten saber no sólo lo que estamos sintiendo sino también que hacer para remediar sensaciones y emociones difíciles.Todas estas experiencias, cambian la forma del cuerpo.

En caso de tener conciencia del propósito de las sensaciones corporales sentidas y que estas sensaciones sean encarnadas, entonces, desde la propia autorregulación manejaremos los propios estados de excitación y emociones difíciles, proporcionando así la base para el equilibrio entre una auténtica autonomía y un compromiso social saludable. Además, esta capacidad nos permite la capacidad intrínseca de evocar una sensación de estar seguros “en casa” dentro de nosotros mismos, en casa donde reside la bondad.

Cuando estamos gravemente amenazados,movilizamos, vastas energías para protegernos y defendernos. Sin embargo, si nuestras acciones son ineficaces, nos colapsamos o congelamos.

El estado de cierre y parálisis se supone que es temporal, para permitir que la persona sobreviva, el cuerpo se protege  ante una situación de vida- muerte (o así interpretada por el sistema nervioso): 

  • Los etólogos llaman a este estado inmovilidad tónica. Es una de las tres principales respuestas instintivas disponibles para los reptiles y mamíferos cuando se enfrentan a la amenaza de la depredación.
  • Teniendo en cuenta muchísimos años de investigación etológica y fisiológica, la antigua lucha- huida podría actualizarse como:
    • Detección (aumento de la vigilancia, escaneo)
    • Huida (si se puede escapar)
    • Pelea (si no se puede escapar)
    • Congelación (muerto de miedo).
    • Repliegue (colapso en la impotencia).
  • La inmovilidad cumple con 4 funciones de supervivencia, es por tanto limitada en el tiempo una respuesta adaptativa (desarrollado en la Parte I).
  • La inmovilidad y el miedo, son dramáticos, pero no tienen porque conducir necesariamente al trauma. El trauma surge cuando las respuestas de inmovilidad humana no se resuelven y la reacción de inmovilidad se combina crónicamente con el miedo y otras emociones negativas intensas como el miedo, la repulsión y la impotencia. De esta manera, una reacción adaptativa, limitada en el tiempo, se vuelve crónica e inadaptada. Por tanto, la interacción del miedo intenso y la inmovilidad es fundamental en la formación del trauma, en su mantenimiento y en su deconstrucción, resolución y transformación.
  • Si la población en general y los sanitarios, conociesen lo expuesto anteriormente, podría evitarse ” el anclaje en estos estados”, al acompañar y permitir  las respuestas corporales de lucha-huida o descongelación que el cuerpo necesita descargar.

¿Pero, qué nos encontramos en consulta?

Es consulta, es frecuente encontrarse con personas que hayan sufrido un evento abrumador y están en un estado de lucha-huida y /o congelación. De manera, que en primer lugar será importante saber escuchar en que estado de la Teoría Polivagal de Porges se encuentra el sistema del paciente .El siguiente enlace muestra una  tabla detallada que nos facilita determinar con precisión en qué estado se encuentra el paciente: Sistema Nervioso Autónomo: regulación precisa “qué hay que buscar”.

La observación del paciente, nos permitirá ser conocedores del estado del paciente en el presente (la tabla anteriormente descrita puede ser un buen referente) y  así poder seguir una línea de actuación terapéutica que facilite que el sistema nervioso autónomo pueda cambiar su respuesta. 

¿Cómo se pueden sentir las personas traumatizadas?

  • Desencarnados. 
  • Las sensaciones corporales :
    • Abrumados por sensaciones corporales como culpa, odio, rabia,vergüenza,ira, impotencia e inmovilidad, miedo..etc.
    • Estar ” muerto de miedo” o “congelado de miedo” o alternativamente, colapsar y adormecerse, describe con precisión la experiencia física, visceral y corporal de un miedo y un trauma intenso. Cuando se apagan, se adormecen y quedan atrapados en la inercia.
      • Cuando esta reacción “predeterminada” se ha vuelto crónica como en el trauma, pueden sentirse en un estado de resignación impotente y con falta de energía para seguir viviendo. 
    • Reacciones de “disociación somática”: dolores psicosomáticos.
    • Sin poder sentir, al cerrarse contra a las sensaciones, al experimentar miedo a las sensaciones corporales internas que genera más miedo y profundiza la parálisis.
      • Pueden hacerse daño a sí mismos para sentirse, incluso si es dolor
    • No pueden diferenciar entre varias sensaciones , así como de determinar las acciones apropiadas. 
    • No pueden discernir los matices y en general reaccionan de forma exagerada.
  • No pueden disfrutar de la vida.
  • Reaccionan cronicamente de forma insuficiente  incluso cuando están amenazados, y por lo tanto es probable que se hagan daño varias veces. 

¿Por qué se sienten así?

  • Principalmente, porque no pueden sentir su cuerpo, lo que sienten es tan abrumador que “no pueden” escuchar el cuerpo ellos SOLOS (autoconciencia corporal y encarnación). Por tanto, la primera función del terapeuta, será trabajar con el paciente pueda escuchar su cuerpo, al ritmo que necesite, para evitar una respuesta de abrumación, colapso y cierre en posturas de protección.  

¿Pero, cómo hacerlo?

  • Los enfoques terapeúticos que descuidan el cuerpo, centrados principalmente en los pensamientos (procesamiento de arriba a abajo), serán limitados.
  • Hacer frente a los sentimientos poderosos y aterradores haciendo cosas que contradicen las percepciones de miedo e impotencia: rituales religiosos, teatro, danza, música, meditación, ingestión de sustancias psicoactivas o sustancias químicas (medicina moderna) el yoga, el tai-chi, el ejercicio, la música, las técnicas orientadas al cuerpo..etc . Sin embargo, estos enfoques, son inespecíficos y no abordan los mecanismos y procesos fisiológicos básicos que permiten a los seres humanos TRANSFORMAR experiencias aterradoras y abrumadoras.
  • Es el enfoque terapéutico de PROCESAMIENTO DE ABAJO (cuerpo)- ARRIBA(cerebro) lo que ayudará al paciente ( es en este enfoque el que se desarrollará en esta entrada):
    • Autoconciencia corporal- encarnación. 
      • Autoconciencia. A través de la conciencia de estas sensaciones interoceptivas (rastreo de las sensaciones corporales) somos capaces de acceder y modificar nuestras respuestas emocionales y alcanzar nuestro sentido central de nosotros mismos .
      • El procesamiento  de la información, se realizará desde el cuerpo hacia el cerebro, de abajo arriba.
        • A través de la conciencia centrada y los micromovimientos para recrear y completar nuestras acciones de protección inconclusas, instintivamente arraigadas, se descarga la “energía” residual del sistema nervioso que había sido activada para sobrevivir.
        • Eugene Gendilin, es el creador del término sensación sentida. Este proceso experiencial  implica la capacidad de mantener la emoción en suspenso, sin permitir que se ejecute en su forma habitual.Tiene el poder de influir creativamente en nuestros comportamientos porque es involuntaria. La inteligencia emocional  y la alfabetización emocional se comunican a través de los marcadores de sentido sentimental/ somático y son de vital importancia para la conducta de nuestras vidas. 
      • Al desengancharse del complejo sensación-pensamiento-emoción permitiendo, que la experiencia se mueva hacia delante, hacia contornos más sutiles y libres de sentimiento. La disociación de la sensación de la imagen y el pensamiento es lo que difunde las emociones altamente cargadas y les permite transformarse fluidamente en graduaciones de sentimientos basados en la sensación (transformación de las emociones negativas).
      • Encarnación. Toda experiencia humana, está encarnada, ” en el cuerpo”. Nuestros pensamientos son guiados por nuestras sensaciones y emociones. Las señales físicas no solo nos permiten saber no sólo lo que estamos sintiendo sino también qué hacer para remediar sensaciones y emociones difíciles. Todas estas experiencias cambian la forma del cuerpo. 
    • La educación terapéutica del paciente hacia la escucha corporal, permitirá la adquisición de autoconciencia- encarnación,  permitiendo, comprometernos con la autorregulación para restaurar el “equilibrio dinámico”  y el estado de alerta relajado. La autorregulación, es la clave de nuestra supervivencia moderna. Sin embargo, para poder experimentar esta facultad restauradora, debemos desarrollar la capacidad de de enfrentarnos a ciertas sensaciones y sentimientos físicos incómodos y atemorizantes sin sentirnos abrumados por ellos. 

¿Cómo podrá alcanzarse este equilibrio?

Mediante, la conciencia dual corporal y contención.  

  •  Conciencia dual corporal. Las personas necesitan desvincular las asociaciones emocionales y mentales de las sensaciones físicas crudas que han llegado ha experimentar como precursores del desastre.  
    • La capacidad de experimentar los sentimientos corporales positivos de interés y curiosidad, profundiza en su sentido de relajación, mientras que simultáneamente permanece en contacto con sentimientos de terror e impotencia, esta conciencia dual, permite empezar a retroceder y simplemente observar estas sensaciones e imágenes difíciles, incómodas y físicas sin sentirse abrumado por ellas al inducir un cambio que permite que las sensaciones se sientan como energéticas, vitales y en el presente más que como fragmentos, desencadenantes del miedo y la impotencia del pasado.
    • La disociación de la sensación de la imagen y el pensamiento es lo que difunde las emociones altamente cargadas y les permite transformarse fluidamente en gradaciones de sentimientos basadas en la sensación ( transformación de las emociones negativas). 
  • Contención. La contención, nos da tiempo y con autoconciencia, nos permite separar lo que imaginamos y pensamos de nuestras sensaciones físicas.
    • Esta contención, no es un acto de supresión, sino más bien un acto de formación de un contenedor más grande, un recipiente experiencial más grande, para retener y diferenciar las sensaciones y sentimientos. Con la contención, la emoción se desplaza hacia un “contorno” diferente basado en sensaciones con sentimientos más suaves que se transforman en una conciencia más profunda y sensacional de la “ok-ness”. Esta es la esencia de la autorregulación emocional, la autoaceptación, la bondad y el cambio.
      • La contención promueve la elección entre un número de  posibles respuestas.
      • La moderación y la contención del impulso expresivo nos permite tomar conciencia de nuestra actitud postural subyacente.
      • A medida que las personas aprenden a dominar sus emociones, también comienzan a aprovechar los impulsos subyacentes a la acción. Por ejemplo, debajo de las emociones de la rabia y la ira están los impulsos de agresión. Una agresión saludable, consiste en protegernos a nosotros mismos y a los que nos rodean.
      • La capacidad de contener y procesar eficazmente los estados emocionales extremos, es uno de los puntos claves tanto de la terapia eficaz y verdaderamente dinámica del trauma como de vivir una vida vital y robusta.

¿Qué  puede ayudar terapéuticamente a una persona traumatizada a sanar la herida del trauma?

  • El conocimiento global del trauma  teórico-clínico por parte del terapeuta:
    •  Observar y aprender de las respuestas de los mamíferos ante un evento abrumador. ¿Qué nos diferencia? (desarrollado en la Parte I).
    • Las respuestas del sistema nervioso autónomo al evento abrumador, desarrollado en la Parte I.
    • El conocimiento de la biología del trauma, permite conocer los pasos a seguir por el terapeuta para que el tratamiento sea eficaz y/o evitar la retraumatización (se expone detalladamente en la guía terapéutica).
    • Al comprender la naturaleza biológica del miedo, somos capaces de comprender la raíz del trauma.
  • La sintonía biológica o postural del terapeuta, ser consciente de cómo son las sensaciones de su cuerpo ante la rabia, el miedo, la impotencia. El terapeuta, debe encontrar el equilibrio, entre reflejar la angustia del cliente suficiente como para que aprenda sobre sus propias sensaciones pero no tanto como para aumentar el nivel de miedo del paciente. Sólo entonces podemos ayudar a los pacientes a contener las emociones perturbadoras para que puedan aprender que sin importar lo horrible que lo sientan, esto no durará para siempre. Si retrocedemos porque no podemos contenerlos, entonces abandonamos a nuestros pacientes.
  • El proceso sanador del trauma,se produce a través de un cambio profundo en el interior del paciente.
  • Una terapia del trauma exitosa,el terapeuta ayuda a desacoplar gradualmente el miedo-parálisis a fin de restaurar gradualmente la terminación a su propio ritmo. De esta manera se rompe el circuito de retroalimentación inmovilidad- miedo. 
  • El tratamiento eficaz consiste en ayudar a los individuos a mantener en línea a la corteza cerebral “observadora” ya que experimenta simultáneamente las sensaciones primitivas crudas generadas en partes arcaicas del cerebro (sistema límbico, hipotálamo, tronco del encéfalo). La clave,es ser capaz de sentir con seguridad sensaciones y sentimientos corporales tanto sutiles como intensos (función de la ínsula).La ínsula, recibe información de las estructuras internas del cuerpo incluidos los músculos, las articulaciones y las vísceras. Juntos, ínsula y cíngulo, nos ayudan a dar sentido a estas sensaciones primitivas entretejiéndolas en sentimientos, percepciones y cogniciones matizadas.Acceder a esa función es clave para el enfoque de transformar el trauma y las emociones difíciles. Restaurar el equilibrio y el ritmo entre el instinto y la razón juega también un papel central en la curación de la división mente/cuerpo. 
  • Guía terapéutica
    1. Establecer un ENTORNO de SEGURIDAD relativa.Este es el punto de partida para el retorno del equilibrio.
      • Actitud terapéutica. El tranquilo y seguro centro del terapeuta, alerta relajada, contención, la angustia del paciente empieza a disminuir.
    2. Apoyar la exploración inicial y aceptación de la sensación. 
      • Los individuos traumatizados están aislados en sus sensaciones, instintos y sentimientos primarios que surgen del interior de sus cuerpos, son incapaces de orientarse en el aquí y en el ahora (su cuerpo, lo han convertido en su enemigo, de manera que una forma de protegerse es NO SENTIR).
      • Al entrar en las sensaciones internas, pueden sentir la amenaza de un miedo consumidor de lo desconocido o puede ser demasiado abrumador, lo que puede ser retraumatizador, de manera que será importante cómo hacerlo.
      • Identificar el estado del sistema nervioso autónomo. 
        • Un terapeuta que nota, un cambio positivo momentáneo en el afecto del paciente, puede aprovechar la oportunidad y tratar de dirigir al paciente hacia la atención de sus sensaciones. El “tocar” las experiencias positivas gradualmente le da al paciente, la confianza para explorar su paisaje corporal interno y desarrollar una tolerancia para todas las sensaciones, agradables y desagradables. Este vaivén de atención (entre el miedo/resistencia y las sensaciones físicas no adulteradas de inmovilidad)profundiza en la relajación y aumenta la vitalidad, pudiendo deshacerse gradualmente de una armadura de protección.
        • Es el comienzo de la esperanza y la adquisición de herramientas que le empoderarán a mediada que comienza a navegar por el paisaje interoceptivo del trauma y la curación.
    3. Establecer la “pendulación” y la contención : el poder innato del ritmo.
      • La pendulación, es el ritmo innato del organismo de contracción y expansión y de regreso a la contracción pero abriéndose cada vez más a la expansión.
        •  Se trata de despegarse sintiendo desde dentro, que no importa lo horrible que uno se sienta, estos sentimientos pueden cambiar y cambiarán.
        • El terapeuta necesita modular la escala y el ritmo de este ritmo.
        • Suaviza el borde de las sensaciones como el miedo y el dolor.
      • Una estrategia, es encontrar la sensación ” opuesta” localizada en una zona concreta del cuerpo,en una postura o en un movimiento, o una sensación que se asocia a menos congelación , menos impotencia y más fuerza y/o más fluidez, si la incomodidad cambia aunque sea momentáneamente, el terapeuta puede animarle a centrarse en esta sensación, para producir una nueva percepción “isla de seguridad”. 
      • A medida que los clientes perciben el movimiento y el flujo son una posibilidad, comienzan a avanzar en el tiempo aceptando e integrando las sensaciones actuales que antes lo abrumaban.
    4. Utilizar la ” titración” para crear una mayor estabilidad, resistencia y organización.
      • La titración, es el proceso gradual y escalonado de renegociación del trauma.  
      • La pendulación y titración, forman una díada muy unida que permite a los individuos acceder de forma segura e integrar estados críticos basados en la supervivencia y altamente energéticos. Juntos permiten que el trauma, sea procesado sin abrumar, sin retraumatizar.
    5. Restablecer las respuestas activas .Proporcionar una experiencia correctiva de suplantar las respuestas pasivas de colapso e impotencia con respuestas activas, empoderadas y defensivas.
      • Nuestra memoria sensoriomotora humana, está preparada y lista para llevar a cabo sus órdenes de marcha para defender nuestra protección y seguridad.
      • La forma en que se restablecen estas respuestas activas de autoprotección es la siguiente: los patrones de tensión específicos “sugieren”  movimientos particulares, que luego pueden expresarse en movimientos diminutos. Estas acciones, no han sido descargadas de forma completa en el momento evento abrumador y es en este paso, en el que se completará esta acción, dando como resultado la restauración de las respuestas defensivas (energía explosiva) que se expresaría como rabia y huida no dirigida, se canalizará ahora en agresión efectiva y saludablemente dirigida.
    6. Desacoplar el miedo de la inmovilidad. 
      • Separar o ” descargar ” la asociación condicionada al miedo y la impotencia de la respuesta biológica de inmovilidad (normalmente limitada en el tiempo, ahora inadaptada).
        • La capacidad fisiológica de entrar y salir de la respuesta innata a la inmovilidad (titración) es la clave tanto para evitar los efectos debilitantes prolongados del trauma como para curar los síntomas más arraigados.
          • La incapacidad de salir de la respuesta de inmovilidad genera frustración, vergüenza y un auto-odio corrosivo, teniendo el terapeuta que acercarse a este nudo gordiano con cuidado y desenredarlo a través de una valoración deliberada y cuidadosa junto con la confianza en la experiencia de la pendulación y la resolución de hacerse amigo de las sensaciones agresivas intensas. A medida, que uno comienza a abrirse gradualmente a aceptar las sensaciones intensas de uno mismo, uno aumenta la capacidad de una sana agresividad placer y bondad.
          • La salida de la inmovilidad, está inhibida por el siguiente doble vínculo: para volver a la vida hay que sentir sensaciones de rabia y la energía intensa. Esta posibilidad inhibe el contacto sostenido con las mismas sensaciones que alivian la experiencia de inmovilidad, lo que conduce a la resolución.
          • El terapeuta hábil ayuda a los pacientes a desacoplar el miedo a la inmovilidad mediante la “terminación de la inmovilismo a su propio ritmo”.
            • Un recurso puede ser el titración,  “ir tocando” sus sensaciones de inmovilidad (restaura la terminación de su propio y permite que comience la ” relajación” del miedo y la congelación.
            • Despertarse de esta “parálisis de sueño”puede ser aterrador, sobre todo cuando las personas experimentan que se separan de sus cuerpos, un componente frecuente en la inmovilidad. Sin embargo, para otros, es una experiencia fuera del cuerpo curiosa, agradable e incluso “mística”. 
            • Una persona traumatizada, pasa abruptamente de la parálisis y el paro a la hiper-agitación y la rabia. El miedo a esta rabia y a las sensaciones de hipertensión asociadas, impide una salida total de la inmovilidad. Sin embargo el terapeuta, desde la educación, titriación y orientación que permitirán que la experiencia avance disipando el miedo y la impotencia al romper el bucle de retroalimentación de terror y parálisis. De esta manera, al respuesta innata de parálisis se resuelve naturalmente, se aceptan las sensaciones de “energía pura”, el individuo, se abre a una veta madre de alivio existencial, gratitud transformadora y vitalidad vital.
            • A media que las personas traumatizadas comienzan a recuperar su sentido de acción y poder, gradualmente llegan al autoperdón y autoaceptación.
    7. Resolver los estados de hiperactivación guiando suavemente la “descarga” y la redistribución de la vasta energía para apoyar el funcionamiento del cerebro a un nivel superior.
      • A medida que las respuestas pasivas son reemplazadas por respuestas activas en la salida de la inmovilidad, se produce un proceso fisiológico particular: se experimentar oleadas de temblores y sacudidas involuntarias, seguidas de cambios espontáneos de la respiración  de superficial y estrecha a profunda y relajada. Estas reacciones involuntarias funcionan, esencialmente para descargar la vasta energía, que aunque movilizada para preparar el organismo para luchar , huir o autoprotegerse de otra manera, no fue ejecutada completamente.
      • La integración del cerebro y el cuerpo, de los hemisferios cerebrales y de las regiones primitivas y evolucionadas promueve la INTEGRIDAD y nos hace plenamente humanos.

Espero que estas entradas, hayan resultado de interés y puedan permitir “abrir la mente al terapeuta” que trabaja con personas traumatizadas.

En resumen, el papel del terapeuta en la sanación de la herida del trauma, se traduce en la simpleza o la complejidad de escuchar con aceptación y no enjuiciamiento las necesidades corporales que se despliegan en el proceso terapéutico, sentir que el avance del proceso terapéutico, es a un ritmo seguro para el paciente y saber que  ” el camino” o la manera  que llevará a la sanación es individual y elegido ” de forma no mental” por el mismo, cultivando de esta manera,el desarrollo de su capacidad autorreguladora pudiéndose enfrentar a sensaciones y sentimientos incómodos y atemorizantes sin sentirse abrumado.

El terapeuta con su conocimiento, experiencia y sentir lo acompañará, apoyará, y sostendrá. Es decir, será el acompañamiento que en el momento del evento abrumador no tuvo o no fue del todo correcto, pudiendo de esta manera, re-establecer su equilibrio dinámico entre las partes más primitivas y las más evolucionadas del cerebro pudiendo resolver el trauma y que las emociones difíciles se transformen y se integren. Permitiendo de esta manera, orientarse, en el aquí y ahora, contactar con el entorno y restablecer la capacidad de compromiso social, pudiendo AHORA, VIVIR en PLENITUD.

Estela Diges Montoya. Fisioterapeuta especializado en Neurología e Inducción Miofascial.

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